domingo, 26 de abril de 2009

JOHN NAPIER: EL INVENTOR DEL LOGARITMO


John Napier fue un matemático y teólogo escocés. Su nombre trascendió las fronteras de su patria y del tiempo debido a su genial aporte a la ciencia: el invento del método logarítmico. Nació en 1550 en Merchiston Castle, Edimburgo, Escocia. A la edad de 13 años ingresó a la Universidad de St. Andrews en donde mostró un precoz y destacado interés en teología. De allí y sin completar sus estudios, viajó por distintos países de la Europa continental en donde concurrió a varias universidades. En 1573 contrajo matrimonio y se fue a vivir junto a su esposa a Gartness. Allí comenzaría lo mejor de su etapa creativa.

Teólogo
Napier había sido un activo predicador durante su estadía en St. Andrews. Escribió libros y tratados sobre teología, siendo el autor de la primera gran obra escocesa sobre la interpretación de la Biblia.

Científico
Napier es conocido por introducir el primer sistema de logaritmos. Al principio, Napier llamó a los exponentes de las potencias “números artificiales”. Mas tarde los denominó simplemente “logaritmos”, palabra derivada del griego logos (razón) y aritmos (números). Otro gran genio matemático y hermano en la fe de Napier, el alemán Johannes Kepler, se encargaría de difundir, perfeccionar y encontrar múltiples aplicaciones al trabajo de aquel. En 1617 inventó una especie de ábaco con piezas móviles que se utilizaban para calcular productos y divisiones. La maquina, era un intento por mecanizar los cálculos logarítmicos y puede considerarse un precedente de las modernas máquinas de calcular.

Legado
El cálculo logarítmico abrió nuevas posibilidades a la trigonometría. La astronomía encontró en el método de Napier una herramienta imprescindible. Si bien los modernos ordenadores no utilizan exactamente la misma escala diseñada por Napier, la base de su funcionamiento radica en su genial aporte. Su invento constituyó un salto en la teoría y aplicaciones de la matemática y la geometría.
John Napier falleció el 4 de abril de 1617 en Edimburgo, Escocia.

lunes, 13 de abril de 2009

EL LLAIMA VUELVE A "RUGIR"


El macizo andino ha sido tema de preocupación estas últimas semanas. El Llaima sigue provocando diversos análisis de autoridades y científicos para poder estimar una erupción y alertar a la ciudadanía a tiempo. Es el volcán que tiene en vilo a los habitantes de las localidades de Vilcún y Curacautín, Melipeuco y Lonquimay. El cráter del Llaima, de 3.210 metros de altitud, se tapó con material piroclástico y los especialistas temen una nueva explosión y posterior erupción.


Es el misterio del Llaima. No se sabe cuándo, nuevamente, su boca abrirá y vomitará fuego. "Lo errático del comportamiento nos hace actuar con mucho más cuidado, máxime ahora, cuando tenemos el cono obstruido", dijo la Intendenta Nora Barrientos.


El cráter volcánico sigue siendo observado, atentamente, por los expertos chilenos y extranjeros. El clima acompaña a los científicos que se muestran entusiasmados con la idea de obtener nuevos antecedentes sobre el comportamiento del volcán.

En tanto, las autoridades reparten ayuda a quienes se han visto perjudicados por las erupciones del macizo andino. 16 toneladas de alimento para ganado ovino, bovino y caprino ya han sido entregadas a la comunidad de Curacautín, en la región de la Araucanía.

Se toman medidas, se actúa rápidamente, se intenta prevenir, pero nadie puede saber el momento preciso, el instante previo, cuando el “volcán viudo” en lengua mapudungún, despierte nuevamente de su letargo temporal y provoque explosión en su interior, dejando una estela de ceniza volcánica y lava que urgirá a los vecinos, ya acostumbrados a estos misterios del Llaima.
FUENTES: